Un susto, pero con buena preparación

A mediados de 1973, volando como cadete de tercer año en los aviones Jet Provost, me tocaba en la programación de vuelo la misión M-3, que consiste en vuelo solo y practicar maniobras a una altura de 20.000 ft.

Hice el pre-vuelo y despegué dirigiéndome a la zona 2, a la altura sugerida (20.000 ft), procediendo a realizar las acrobacias planificadas, entre estas un loop; estando en el invertido del aparato, repentinamente en la turbina se produjo un fuerte ruido, recuperé el loop y quede en posición vertical sobre la Ciudad de Valencia cerca del lago, a unas 18 millas de la base aérea Mariscal Sucre (Basucre).

Observo los relojes de la cabina y veo que la temperatura de la turbina sube rápidamente y el ruido continuaba. Procedí a apagar el avión y reporté la emergencia a Basucre, cuando inmediatamente otro Jet Provost con el mayor Omar “Perico” Quintero y un compañero, Pereira Olivares, se me colocan a un lado y chequeamos las instrucciones para salir de la emergencia.

Decidí no re-encenderlo ya que el ruido continuaba y coloqué los flaps en posición de despegue para una mejor maniobra de planeo. Entre tanto se me sugirió, desde la torre de control, así como del “Perico” Quintero una posible eyección, a la cual me resistí a ejecutar y les comuniqué que trataría de llegar a la base, retardando lo más que pudiera el abandono de mi nave, dentro de los límites de mi propia seguridad, así lo hice, confiando en mis instintos y encomendándome al Creador.

El vuelo en planeo duró como ocho minutos y logré aterrizarlo por la cabecera 10, para mi satisfacción y salvar mi noble avión, ahorrándole a la nación su valor y utilidad. Allí ya en tierra salí del FAV-6780, reportando y documentando lo ocurrido, me le presenté al Despacho del Comandante del Grupo, donde hice y comenté mi informe sobre lo sucedido. Sabía que podía llegar porque mi Instructor el mayor Gilberto Estrella haciendo unas travesuras en horas anteriores me enseñó a planear en distancias, cosa que le prometí no comentarlas jamás y cuando íbamos a aterrizar siempre me decía: “cuando bajes el tren cuenta hasta siete y el estará asegurado”, ese día del apagado hice lo que él me enseñó.

Para culminar, cuando fui instructor del Grupo de Entrenamiento Aéreo (GEA), hice la misma maniobra con el mismo avión 6780 y casi nunca llegaba, por lo que puedo asegurar que: “LA FORTUNA AYUDA A LOS AUDACES”.

Como colofón es de informar que este noble avión, mi querido Jet Provost FAV-6780 reposa per saecula saeculorum en el Museo Aeronáutico “Luis H. Paredes” en la ciudad de Maracay cuna y lugar de nacimiento de nuestra Aviación Militar, institución que me formó y a la cual serví.

Por: Capitán (Av.) Williams Alberto Portes Sánchez “Halcon”

Agradecimiento a los administradores del grupo de Facebook Fuerza Aérea Venezolana, FAV-Group, por permitirnos publicar este articulo.

Escrito por Williams Alberto Portes Sánchez

Williams Alberto Portes Sánchez

Capitán (Av.) Williams Alberto Portes Sánchez “Halcon”

Williams Alberto Portes Sánchez

Capitán (Av.) Williams Alberto Portes Sánchez “Halcon”

2 comentarios sobre “Un susto, pero con buena preparación

  • el 19 Enero, 2017 a las 9:33 pm
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    Cap. Williams sería interesante para darle mayor sustancia al excelente relato que indicara que fue lo que falló en la turbina del avión y produjo el ruido con la consecuente subida de temperatura.

    Saludos.-

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  • el 24 Enero, 2017 a las 7:37 pm
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    La Falla puede haber sido perdida de un tip de los alabes de la turbina o del compresor lo que ocasiono desbalance en el eje de la misma, y posible roce contra los sellos de las ruedas de alabes..

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