Mi primer vuelo solo en el Morane Saulnier

La FAV, desde sus inicios ha tenido en su inventario una gran variedad de aviones de diferentes orígenes, desde los iniciales aviones franceses Caudron, hasta los avanzados aviones de combate como el F-16 y el SU-30MK2, el primero estadounidense y el último de ellos de fabricación rusa.

Cuando entré como cadete a la Escuela de Aviación Militar (EAM) siempre me llamó la atención el vuelo de unos aviones muy viejos, como el noble Stearman, que generalmente efectuaban exhibiciones en los días especiales en donde se hacían demostraciones aéreas.

Nunca olvidaré una de estas exhibiciones en donde el entonces Teniente Gustavo León Campos, en un Stearman realizó una demostración impresionante sobre el patio de la EAM. Esa demostración quedó grabada en mi memoria para siempre y pensé en que algún día iba a volar en uno de esos maravillosos aviones antiguos a quienes los oficiales denominaban “Legendarios”.

En ocasión de la compra de los aviones F-16, el Comando de la FAV decidió adquirir varios aviones antiguos, en condiciones de vuelo, para completar la dotación de un Escuadrón de vuelo que iba a ser llamado “El Escuadrón de los Legendarios”. Se adquirieron en esa oportunidad, ya que no existían en el inventario FAV esos tipos de aviones en condiciones operativas, un Caudron G.3, un Morane Saulnier y un avión T-6 para cumplir con esa finalidad.

Los aviones arribaron al país y fue toda una novedad, especialmente el T-6 que llegó volando desde los Estados Unidos brincando de isla en isla hasta arribar al territorio venezolano.

El Caudron y el Morane llegaron desde Francia desarmados en un vuelo de C-130 y fueron ensamblados en el Servicio de mantenimiento de la Fuera Aérea en Maracay.

Para volar a esos aviones, esas maravillosas maquinas voladoras, fueron designados algunos intrépidos y experimentados pilotos, el Señor Coronel Otto Valmore Rodríguez fue designado como piloto del Caudron y el Señor Coronel Tomas Aquino Galicia Loaiza como piloto del avión Morane Saulnier quienes haciendo gala de su pericia nos deleitaron con sus demostraciones aéreas en numerosas oportunidades.

Pasado el tiempo, al cabo de un par de años el Coronel Galicia, con quien había tenido la magnífica ocasión de trabajar y de volar juntos en el Grupo Aéreo de Caza No.12, solicitó la baja y se quedó el Morane sin piloto para que pudiese cumplir su misión. Como siempre había querido volar un avión de estos, me presente ante la superioridad como voluntario y mi petición fue aceptada, no sin cierta reticencia inicial por mi condición de piloto instructor en los F-16, pero logré convencer a mi Comandante, para convertirme en uno de los pilotos del Escuadrón Legendario de la FAV.

Me fui a saludar al Coronel Galicia y le dije que yo estaba designado para volar el Morane, el me felicito no sin antes preguntarme, en tono de chanza, que si estaba loco, que iba a hacer yo volando un perol de esos si estaba volando el mejor avión del mundo. Quedamos ese día que era viernes, que el próximo día sábado en la mañana, a las 8 am estaríamos en la rampa del Servicio de mantenimiento para el briefing y proceder a efectuar unos vuelos de instrucción.

El sábado me desperté temprano en la mañana y después de desayunar me dirigí hacia la rampa del Servicio de mantenimiento llegando al lugar a unos 10 minutos antes de las 8, pero ya el avión estaba volando. Allí en la rampa estaba el ST2 Tulio quien era el encargado del Morane y él me dijo que el Coronel Galicia me había mandado a decir que por favor lo esperara mientras él le daba unas vueltecitas al avioncito.

Me quedé viendo las maniobras de toque y despegue que realizaba el piloto y en tercera ocasión que se presentó en final aterrizo completo y fuimos hasta el lugar en que había aterrizado, justo en frente de nosotros dos.

El Coronel Galicia se bajó de aquel pequeño y hermoso avión, todo pintado en un plateado metálico que lo hacía resaltar con el sol mañanero de ese sábado y se dirigió saludando: “¿Que hubo Régulo, listo para volar?”, a lo cual respondí afirmativamente y de inmediato procedió a explicarme las características de vuelo del avión, como realizar el taxeo, las velocidades de despegue, ascenso, crucero y de aproximación y aterrizaje, repitiendo cada vez: ochenta kilómetros por hora. Todo es ochenta me dijo riéndose.

Hicimos el recorrido de la inspección exterior, señalándome él cada lugar en los cuales debería verificar el estado o comprobar la condición de esa parte en especial. Todo sin novedad.

Procedimos a montarnos en el avión. La cabina principal, la del piloto en comando está en la parte trasera, así que me indicó que me subiera allí y me explicó cada uno de los interruptores que en realidad eran muy pocos que estaban en ese pequeño habitáculo de madera con tubos metálicos que iba a servir como lugar de trabajo a partir de ese momento. Entre esos interruptores habían dos palancas, como unos botones de esos tiradores de gavetas, justo debajo y a cada lado del tablero de instrumentos, que estaban pintados, uno rojo y el otro amarillo.

El tablero de instrumentos consistía en un horizonte artificial pequeñito, un velocímetro graduado en kilómetros por hora, un altímetro también graduado en kilómetros de altura y en el centro, allí justo frente a los ojos un indicador de bolita y puntero, quizás el más importante para el vuelo coordinado en ese avión.

Procedimos, una vez realizada la inspección de la cabina y preparada para ello, a realizar el encendido. “Libre!” grité para que Tulio, quien estaba al frente del avión, procediera a girar la hélice de madera y a soltarla para que ese impulso hiciera que el viejo motor radial comenzara a vivir. “Contacto!” volví a gritar cuando Tulio hizo girar la hélice y le di vueltas como loco a la manilla del generador para que este produjese la energía para la chispa del encendido.

Moví la palanca del acelerador ligeramente hacia adelante y el ronroneo del motor comenzó a tener efectos sobre el avión que vibraba suavemente como diciendo, estoy listo, vayámonos al aire!

Después del encendido dimos varios movimientos en la pista, el espacio del jardín de grama que se encuentra enfrente de la rampa del Servicio y antes del taxyway, para poder acostumbrarme a los comandos en tierra, ya que el avión no tiene rueda en la parte trasera, sino una especia de zapata que funge como patín de cola y tampoco posee frenos, así que había que recibir el auxilio de Tulio y de un ayudante para que el avión no se deslizara en la tierra mientras procedía a efectuar los chequeos correspondientes antes de proceder a la carrera de despegue.

Vamonos, dijo Galicia y allí apliqué potencia suavemente observando como el avión quería irse hacia un lado por el torque del motor, aplicamos el pedal con fuerza y todo se corrigió, cuando la aguja del velocímetro comenzó a moverse moví el bastón ligeramente hacia adelante y la cola se levantó del suelo haciendo mucho más fácil el control direccional.

A los famosos 80 km/h tiramos de la palanca suavemente hacia atrás y allí estábamos volando en ese avión de madera y tela construido en el año 1920, el mismo año en el cual se fundó la FAV!

La sensación de volar con el viento pegándole en la cara es algo realmente indescriptible. Es la libertad más pura que puede existir. Abajo se extendían los campos de la Base y un poco más lejos se veía la laguna de los Tacariguas. Ascendimos a la altura del tráfico y buscamos rumbo oeste hacia la laguna que se veía imponente desde la cabina del avión. Hicimos tres aproximaciones con sus respectivos toques y despegues.

Todo era 80 km/h. En final corto Galicia me dijo corta y el avión se posó suavemente sobre la superficie de grama y tiré de la palanca toda hacia atrás para que ejerciera presión el patín de cola sobre la tierra y ayudara a detener el avión.

Tulio y su ayudante llegaron de inmediato y sujetaron al avión de la cola. Galicia se bajó y me dijo: “Estas listo. Despega y has lo mismo. Tres toques y despegues y aterriza completo”.

Eso fue lo que hice. Todo fue a pedir de boca, el avión parecía moverse y flotar en cámara lenta sobre la pista de la Base y me sentía como si estuviese a principios de siglo cuando esos intrépidos aviadores arriesgaron sus vidas para dejarnos a esta institución que ha alcanzado altos grados de modernización tecnológica.

Era realmente increíble poder sentir aquella sensación de libertad en esa maravillosa maquina voladora creada por el ingenio humano.

Aterricé completo y después de apagar el avión Galicia me felicito y me dijo que estaba listo para volar en las demostraciones, y que si tenía cualquier pregunta que lo llamara y me dio el número telefónico de su casa de habitación.

Unas tres semanas más tarde, en una diligencia que estaba realizando en el antiguo Banco Industrial en la sede de Corpoindustria, me conseguí por casualidad con el Coronel Galicia. Allí él me saludó cuando me vio y me dijo: “Oye estaba por llamarte pero se me perdió tu teléfono. Tú te acuerdas de esas dos palanquitas, una amarilla y otra roja que están debajo del tablero”. “Si, si me acuerdo”, le respondí. “Pues no las toques. Esas son para casos de emergencia. Si hay fuego en el motor, la amarilla corta el combustible y la roja es para soltar el tanque de gasolina del avión!”.

Por: General de División (Av.) Regulo Anselmi

Escrito por Régulo Anselmi Espin

Régulo Anselmi Espin

General de División retirado de la Fuerza Aérea Venezolana. Egresado de la Escuela de Aviación Militar el 5 de julio de 1975, promoción “Subteniente Francisco José Osorio”, especializándose posteriormente como piloto de caza. Entre los cargos desempeñados fue Comandante del Grupo Aéreo de Caza No.16; Comandante de Operaciones Aéreas y Comandante General de la Aviación 2001-2002. Es Licenciado en Aeronáutica con Maestrías en Gerencia Aérea, Defensa Nacional, Planificación Estratégica de los Recursos Nacionales y posee un MBA. Ha sido profesor universitario a nivel de posgrado y actualmente se desempeña como Consultor de Empresas en diversas áreas.

Régulo Anselmi Espin

General de División retirado de la Fuerza Aérea Venezolana. Egresado de la Escuela de Aviación Militar el 5 de julio de 1975, promoción “Subteniente Francisco José Osorio”, especializándose posteriormente como piloto de caza. Entre los cargos desempeñados fue Comandante del Grupo Aéreo de Caza No.16; Comandante de Operaciones Aéreas y Comandante General de la Aviación 2001-2002. Es Licenciado en Aeronáutica con Maestrías en Gerencia Aérea, Defensa Nacional, Planificación Estratégica de los Recursos Nacionales y posee un MBA. Ha sido profesor universitario a nivel de posgrado y actualmente se desempeña como Consultor de Empresas en diversas áreas.

4 comentarios sobre “Mi primer vuelo solo en el Morane Saulnier

  • el 29 octubre, 2017 a las 10:44 am
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    Excelente relato, maneras de costruir una institucion y a la par una nacion. Well done, felicidades.

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  • el 29 octubre, 2017 a las 11:25 pm
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    Muy buen relato… Me causó impresión y gracia el detallito del olvido de mi Coronel Galicia sobre las funciones de las “palanquitas amarilla y roja”… Casi nada.

    Menos mal que nunca se vió en la necesidad de usarlas.

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  • el 30 octubre, 2017 a las 3:56 pm
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    Que bonito relato General, lo felicito, que grata experiencia en volar un avion legendario dicho avion es parte de nuestro inicio de la Aviacion Militar Venezolana, me imagino la libertad en que usted sintio al volar un avion con carliga abierta como eran los aviones de la 1° Gerra Mudial., por otra parte, me impresiono lo de los 80 km /h para todas las operaciones en el avion. Cuando visito el Museo Aeronautico, me gusta ver en el Hangar donde reposa las alas de aquellos Aviones legendario, y ver el Morane Saulner tan hermoso y romantico avion. Que diera yo por tener la oportunidad de volar un avion como ese algun dia de mi vida!!!!

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  • el 5 noviembre, 2017 a las 2:10 pm
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    Una excelente e historica narrativa de su experiencia vivida como Gran piloto que fue de Nstra. Aviacion Militar Venezolana,Esto me hace rememorar tiempos vividos y que toda via se mantienen intactos en mi memoria comprtidos en esa Gran casa como lo es Nuestra Legendria y amada Fuerza Aerea Venezolana,hoy dia Aviacion Militar Venezolana,mientras estuve destacado en la Cuna de los Aviadores como lo es Nstra Almamater la Escuela de Aviacion Militar como Integrante del Contingente Enero 1980 como jefe de Escuadra y conductor adscrito a esta Institucion y del Grupo de Entrenamiento Aereo en Base Sucre ,Alli tuve la Oportunidad de conocer a Muchos Experimentados Pilotos y buenos amigos,entre ellos mi Tte.(F) Arias Delgado quien fue un gran piloto de exibicion tambien de un legendario Stearman,el unico de estos que quedaba en el lnventario y activo para esa epoca en los angares de la FAV,Donde una mala jugada del destino en una de las practicas para celebrar el 60 Aniversario de Nuestra FAV en la Base Aerea El Libertdor,haciendo una pirueta acostumbrada en esas practicas y acrobacias de vuelos,un viento de cola hace que se precipite a tierra donde lamentablemente fallece,Inmedaiatamente ese Stearman es sustituido provicionalmente por uno de estos Aviones MORANE SAULNIER,Para conmemorar ese Aniversario,…

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