Chapuzón en el lago

Hace ya tanto tiempo de esto que no puedo garantizar la fidelidad de algunos datos. En ese tiempo el Escuadrón de Bombardeo B-40 estaba cooperando con la Marina y tenía su sede fija en Maiquetía.

Con razón de la bomba de Los Próceres que hirió al presidente Rómulo Betancourt y al general Josué López Henríquez y cobró la vida el coronel Ramón Armas Pérez (1), cuatro tripulaciones de bombarderos B-25 Mictchell fuimos enviadas a la Base Libertador en preparación para una incursión en conjunto con los Canberra, sobre los objetivos estratégicos más importantes de la República Dominicana, objetivos que nos serían comunicados posteriormente (2).

Una de esas tripulaciones la integrábamos el subteniente Hugo Borrell Icaza, piloto, el suscrito como copiloto, el subteniente Carmelo Carrera Mata, navegante bombardero y el sargento técnico de segunda Lara Carrillo, Jefe de Máquinas. Nuestro entrenamiento previo consistía diariamente en lanzar bombas de práctica sobre la isla La Brujita (Lago de Valencia), donde habían establecido un blanco de precisión, hasta que se nos concretase la misión a cumplir.

No recuerdo la razón por la cual nos tocó ese día despegar desde la Base Sucre. Es probable que haya sido porque la ordenanza tanto efectiva (bombas de 100 o 500 lbs.) como de práctica (25 lbs.) estaban en el Servicio de Armamento o porque nos entregaron para pruebas un avión que estaba en inspección mayor en el Servicio de Mantenimiento que también estaba ubicado en Base Sucre.

Lo cierto es que esa mañana, apenas despegábamos por la pista 10 de esa Base para realizar nuestro entrenamiento de rutinas de bombardeo, el indicador de presión de gasolina del motor derecho se vino a cero. La condición de emergencia de esta falla era muy crítica porque asumía la ruptura de una tubería de combustible, propiciando un fuego difícil de controlar, y la recomendación del dash one era embanderar y cortar la mezcla de inmediato.

Como podía haberse tratado de una falla del instrumento, recuerdo haberle dado un golpe al tablero de instrumentos con la esperanza de que la aguja regresara, pero no fue así. Lo cierto es que Borrell, hombre muy corpulento y atlético, ordenó embanderar y cortar la mezcla y se fajó con un solo motor a tratar de llevar el avión en velocidad crítica a las pista 09 de la Base Libertador.

Cuando mantuvo el motor izquierdo operando a full potencia, se dio cuenta de que no podía mantener la dirección. Entonces me pidió que lo ayudara con el pedal izquierdo, pero aún así no podíamos mantener la dirección, por lo que decidió largar la escotilla de emergencia de los pilotos, reducir la potencia y acuatizar lo más cerca posible de la orilla del lago, a escasos kilómetros de la pista de BAEL.

Las condiciones del B-25 para este tipo de operación no eran las ideales. Una de las palas de la hélice del motor que estaba operando se desprendió cortando el fuselaje del avión entre la cabina de los pilotos y el compartimiento debajo de la torreta principal, donde esperaban acurrucados el impacto Lara y Carrera Mata, doblando el acero protector de la silla del piloto y propinándole a Borrell un fuerte golpe y una herida cortante sobre la oreja izquierda.

El avión al tocar el agua, a pesar de estar tan cerca de la orilla, hundió la nariz tan violentamente que el fuselaje se partió por la mitad y la cola quedo doblada hacia adelante, reposando muy cerca del hueco dejado por la escotilla, por el cual logramos salir todos, y seguramente aún continúa en el mismo sitio del acuatizaje.

En lo personal, el impacto que reventó violentamente el parabrisas del avión, me sorprendió doblado hacia adelante cortando los interruptores eléctricos. Probablemente esta casualidad me salvó de llevar algunas heridas menores en la cara.

Por: Coronel (Av.) Alberto González Amaré “Vermes”

Publicado originalmente en Fuerza Aérea Venezolana FAV – Group

Notas:

(1). 24 de junio de 1960, un coche bomba estalló cuando pasaba la caravana presidencial rumbo a la Avenida Los Próceres para el acto del Día del Ejército Venezolano.

(2). Ver el articulo “La Operación Relámpago“.

Escrito por Alberto González Amare

Alberto González Amare

Se graduó subteniente y piloto en la Escuela de Aviación Militar, el 5 de julio de 1959, integrando la Promoción “Teniente Piloto Jesús M. Roa Moreno”. Fue piloto de aviones North American T-6G, North American B-25J, BAC Canberra y Hunter/Percival Jet Provost Mk.52.

Alberto González Amare

Se graduó subteniente y piloto en la Escuela de Aviación Militar, el 5 de julio de 1959, integrando la Promoción "Teniente Piloto Jesús M. Roa Moreno". Fue piloto de aviones North American T-6G, North American B-25J, BAC Canberra y Hunter/Percival Jet Provost Mk.52.

Un comentario sobre “Chapuzón en el lago

  • el 14 enero, 2018 a las 3:13 am
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    Ese lago tiene varios aviones en su profundidad…Saludos

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