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Algo de Historia…

El fin de las hostilidades en 1945 trajo consigo un mundo bastante cambiado, desde el nacimiento de las superpotencias hasta la creación de las armas atómicas. Uno de los cambios que tuvo lugar en materia de armamentos fue la proliferación de fusiles semiautomáticos y el desarrollo del concepto de fusil de asalto.

En efecto, al comienzo de la Segunda Guerra Mundial en septiembre de 1939, la mayoría de las tropas que habrían de enfrentarse en los diferentes teatros de operaciones, europeos, asiáticos y norteafricanos estaban armadas con un tipo u otro de fusil de repetición accionado a cerrojo: desde la carabina alemana Kar98 hasta el fusil japonés Arisaka, todos ellos provistos de cartuchos de alta potencia. Esta combinación era capaz de abatir a un enemigo a una distancia de más de 1.000 metros (como se recordará los FN-30 venezolanos poseían una capacidad similar). El precio a pagar por semejante rendimiento era un retroceso considerable y una cadencia de tiro mas bien lenta, debido a la necesidad no sólo de accionar el cerrojo manualmente para eyectar el cartucho vacío y colocar uno nuevo en la recámara, sino también a la limitada capacidad de munición del arma; de hecho, todos los fusiles de repetición disponibles en 1939 tenían un almacén integral con capacidad para 5 balas, con la excepción del fusil italiano Carcano, el cual tenía 6, y notablemente el británico Lee-Enfield, el cual no sólo tenía capacidad para 10 proyectiles, sino que el cargador era removible.

Sin embargo, durante la segunda mitad de los años 30 en diversos países se estaban llevando a cabo estudios para crear prácticos fusiles semiautomáticos. En 1936 los Estados Unidos adoptaron el M1 Garand en calibre 30-06 (7,62x63mm) y para el comienzo de la Operación Barbaroja los soviéticos disponían de los AVS-36, SVT-38 y SVT-40 en 7,62x54Rmm. En Bélgica, Fabrique Nationale estaba trabajando en un proyecto similar cuando la invasión alemana en mayo de 1940 obligó al equipo de diseño dirigido por Dieudonne Saive, a exilarse en la Gran Bretaña durante la duración del conflicto. En Gran Bretaña el trabajo de desarrollo continuó y eventualmente, en 1946, se fabricaron los primeros prototipos. El resultado del trabajo de los diseñadores fue un arma funciona por toma de gases a través de un agujero en el cañón, a mas o menos tres cuartas partes de su longitud en dirección a la boca, y que mueve un pistón colocado por encima del cañón. Este cilindro, empujado por parte de los gases generados por el disparo mueve el conjunto móvil hacia atrás para expulsar el casquillo vacío, al final de su recorrido, el pistón, que dispone de un resorte recuperador, inicia su movimiento hacia adelante, en el proceso colocando un cartucho nuevo en la recámara, quedando el fusil listo para un nuevo disparo. Este fusil estaba alimentado por un cargador fijo de 10 proyectiles, el cual tenía una retenida que mantenía el cerrojo abierto luego del ultimo disparo, además disponía de un regulador de gases que podía ser cerrado por completo a fin de permitir el disparo de granadas de fusil.

Esta arma, que habría de denominarse SAFN-49, fue adoptada por el Ejército de Venezuela en calibre 7x57mm en marzo de 1948 y fue el primer país del mundo en adquirirlo, los primeros ejemplares de un total de unos 8.000 fueron entregados en 1949. Localmente se le llamo FISA (Fusil de Infantería Semi-Automático) y aparentemente no fue muy popular aunque en honor a la verdad, su vida operativa fue más bien corta cuando su descendiente directo, el FN-50 hizo su aparición, haciendo a este fusil obsoleto de la noche a la mañana.

Nace el concepto de Fusil de Asalto…

Como se ha mencionado anteriormente, los fusiles de repetición en servicio al comienzo de la Segunda Guerra Mundial un cartucho de alta potencia, efectivo a grandes distancias, sin embargo, el análisis de las operaciones llevado a cabo por los diversos Altos Mandos, en particular el alemán, arrojó que la gran mayoría de los combates de infantería rara vez tenían lugar a una distancia de mas de 500 metros, siendo 300-400 metros la distancia mas frecuente. Como consecuencia, algunos estrategas alemanes alcanzaron la conclusión de que lo que realmente se necesitaba era un arma efectiva hasta unos 300 metros, razonablemente liviana, con una adecuada capacidad de munición y que disparase un cartucho intermedio, llamado así porque tanto en dimensiones como en rendimiento, este cartucho estaba a medio camino entre los cartuchos típicos de la época y la munición usada por las subametralladoras. Cabe destacar que este fenómeno no era nada nuevo y ya había sido observado durante la Primera Guerra Mundial, y como consecuencia se habían llevado a cabo algunos estudios con respecto al tipo de munición optima para un arma de infantería. En 1935 una compañía llamada Gustav Genschow & Co (Geco) y Polte desarrollaron cartuchos que buscaban crear la munición  intermedia ideal. A la final, el proyectil desarrollado por Polte (7,92x33mm kurz) habría de ser seleccionado. La importancia del trabajo de Geco no termina aquí y se hará evidente en un siguiente artículo.

El resultado final, después de diversos intentos, fue el Sturmgewehr (Fusil de Asalto) 44 o StG 44. La información anecdótica de que se dispone parece indicar que fue el mismo Adolfo Hitler quien acuñó el término. Esta arma tenia un cargador curvo con capacidad para 30 balas y además poseía capacidad para fuego automático. Con esta experiencia en mente y previendo que el futuro del armamento individual del soldado iba a estar influenciado por este concepto, monsieur Saive comenzó a adaptar su diseño original, y que habría de producirse como en SAFN-49, a fin de convertirlo en un fusil de asalto. Vale la pena mencionar aquí que el nombre de Dieudonne J. Saive es también significativo para las armas venezolanas, porque fue él quien perfecciono el diseño original del Mormón John M. Browning  de la pistola que habría de convertirse en la 9mm Modelo 1935 Gran Potencia, que es el arma de reglamento de miles de oficiales y suboficiales por más de 40 años, fabricada inclusive en Venezuela, que aún permanece en servicio.

 

Volviendo al tema que nos ocupa, parte de esta conversión fue la adopción de un cartucho intermedio y aunque los prototipos originales, que estuvieron listos en Febrero de 1948, fueron calibrados en 7,92x33mm, el equipo de diseño pronto cambió al cartucho diseñado originalmente por los británicos y posteriormente perfeccionado por personal belga y venezolano como el 7x49mm, y fue éste el calibre utilizado en los prototipos finales que estuvieron listos en 1950; para entonces el fusil había metamorfoseado en el FAL (Fusil Automático Liviano) tal como lo conocemos hoy en día aunque los primeros ejemplares fueron fabricados con culata de madera.

Esta versión fue ordenada por el Ejército de Venezuela en 1952 con un lote inicial de unos 5.000 fusiles en 7mm Liviano (7x49mm). Sin embargo, en 1953, los Estados Unidos forzaron la adopción del cartucho .308 Winchester como el estándar para los miembros de la recién creada OTAN, y que pasaría a denominarse 7,62x51mm. Por esta razón Venezuela abandonó el cartucho original y los fusiles ya fabricados fueron cambiados al nuevo calibre. En esta configuración, el FAL habría de convertirse en un arma extremadamente popular alrededor del mundo. A pesar de ello, es la opinión de este autor, que el calibre ideal para el FAL hubiese sido el 7mm Liviano por diversas razones, entre ellas el hecho de que al ser éste de menor potencia, pero con suficiente poder como para penetrar un casco de acero a 500 metros, hubiese permitido fuego controlado en ráfaga, y al ser un poco mas ligero, habría permitido cargar mas munición que los 100 proyectiles que constituyen la carga básica típica para un portador de FAL.

Mecánicamente el FN-50 es muy similar al FN-49 con algunas diferencias: El cargador es removible y con capacidad para 20 balas, la palanca de montar está en el lado izquierdo, el regulador de gases es ajustable, lo que permite regular la cantidad de gases que pasa al pistón a fin de adaptar el arma a diversas condiciones ambientales y compensar por la acumulación de sucio en el sistema. El arma posee un asa porta-fusil en su centro de gravedad y que se dobla a la derecha cuando no está en uso, mide un poco mas de 1 metro, lo cual hace que tenga una línea de mira más bien larga, lo que a su vez contribuye a su precisión. El peso es de cerca de 4,5 Kg. Otro aspecto útil de este fusil, es que el punto de impacto del proyectil puede ser ajustado tanto en elevación como en azimut, lo cual le permite al soldado adaptar su fusil a sus condiciones de mira particulares.

Venezuela utilizó 4 versiones del FAL: el FN-50-00 con culata fija y cañón de 533mm y que equipó a las unidades de Infantería, Armada (incluyendo a la Infantería de Marina) y Fuerza Aérea. El FN-50-61 FAP (Fusil Automático Pesado) con cañón de 533mm pesado y bípode, el cual fue utilizado brevemente como ametralladora ligera. El FN-50-63 CP con culata plegable y cañón de 533mm, que armó a los P paracaidistas, cazadores, artilleros e ingenieros (los paracaidistas utilizaron esta versión hasta 1990 cuando fueron equipados con el FN FNC en 5,56x45mm). La cuarta versión fue el FN-50-64 CP con culata plegable y cañón de 457mm que dotó a la Guardia Nacional. Los FAL prestaron muy buen servicio en las Fuerzas Armadas de Venezuela y los bravos soldados que pelearon contra las guerrillas comunistas y sus aliados del ejército cubano que invadieron nuestras costas, hicieron muy buen uso del arma, incluso en las condiciones difíciles de la lucha antiguerrillera.  En cierta oportunidad un veterano soldado cazador comentó al autor que cuando no disponían de aceite para limpiar sus armas en campaña, los soldados de su unidad utilizaban el de las latas de sardinas de sus raciones, sin que el funcionamiento de sus fusiles se viera afectado en lo más mínimo.

Con más de 50 años de uso, el FAL ha sido de fusil de reglamento que más tiempo ha permanecido en servicio con las FAN y que aún va a continuar en uso con las reservas durante el futuro próximo.  Ha demostrado ser un arma robusta y poderosa, razonablemente precisa hasta 300 metros en manos de un soldado bien entrenado y con suficiente práctica. Su incorporación al parque de armamento nacional, entre otras armas como las ametralladoras FN AFAG, morteros de 81mm, aviones DH Vampire y F-86 equipó adecuadamente a las Fuerzas Armadas para la lucha armada que habría de ensangrentar nuestro suelo durante los años 60.  

Por: Eudo Antecio. Octubre 2007

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