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Foto vía: Iván Peña

Misión: ¨ Pichón Amarillo ¨
2.529,4 Millas Náuticas de Vuelo en “Mentor”. Una Experiencia Compartida.

La llegada de los aviones “Mentor” a Venezuela se remonta al año de 1958. Ese traslado fue una travesía histórica que quizás pocos recuerden. Cuatro décadas mas tarde, en Octubre de 1997, esta historia se repite bajo otras circunstancias. El tiempo no perdona y desde hace varios, un puñado de estos aviones se encontraban en un proceso de repotenciación en el gigante del norte. Su hora había llegado para ser trasladados desde Amarillo, Texas a Venezuela. 

A continuación, se presenta una narración de las vivencias más sobresalientes de los Oficiales Pilotos a quienes se les encomendó la misión de trasladar a Venezuela este puñado de aviones VT-34 “Mentor”. La narración se orienta hacia los dos vuelos de traslado que se realizaron. 

El inicio: La llegada a Oklahoma City. 

El día 27 de Octubre de 1997, un avión  BE-200 de la Fuerza Aérea Venezolana, arribo al aeropuerto de Willey Post, Oklahoma City. Dicha aeronave tripulada por el Cap. José Bello, Tte. Tulio Pérez y como Jefe de Maquina el St2 Marco A. Uzcategui. Los pasajeros eran:  el Tte. Andrés Orellana, Tte. Carlos Quijada, Tte. Héctor  Mora y el St2 Rody Gómez.  Al mismo tiempo, el Cnel. Héctor Valencia ya se encontraba en la ciudad de Amarillo, Texas, con la finalidad de realizar los vuelos de comprobación y de aceptación necesarios para liberar a los aviones VT-34 “Mentor” y posteriormente llevarlos a la ciudad de Oklahoma City con el Sr. Park  (presidente de la compañía Park Industries, especializada en restaurar aviones T-34). Ahora bien, los aviones “Mentor” serian despegados desde Oklahoma tripulados por los oficiales designados para cumplir con el vuelo de traslado. Dicha operación, se había planificado en 5 grandes piernas  (entre 4.5 y 5 horas de vuelo): Oklahoma City – Jackson – Gainesville – Opalocka – Puerto Plata – Base Sucre. 

Foto: Iván Peña Nesbit

La salida de Oklahoma City y arribo a Jackson 

Para el primer traslado, con un techo de 4000 a 5000 pies, se procedió con el despegue de la formación FAV-5627 desde el aeropuerto regional de Willey Post en Oklahoma City hacia la ciudad de Jackson en el estado de Missisippi. Dicha formación, estaba integrada por el Cnel. Valencia con el Tte. Quijada, y el Tte. Orellana con el Tte. Mora Pérez.  Seguidamente, luego de 10 minutos después del despegue de Oklahoma, ocurre una falla de radio en el avión tripulado por el Tte. Orellana y Mora; ambos pilotos no podían comunicarse entre si por la frecuencia interna del avión (intercom). Durante el vuelo, se intento por todos los medios de corregir la falla, pero todo fue inútil. Seguidamente, el centro de control de aproximación de Houston le indico a la formación que sus comunicaciones internas estaban saliendo por la frecuencia del área. La tripulación no se había percatado de la situación a pesar de que entre avión y avión, nunca hablaron por la frecuencia del área de control de Houston, solo para hacer los reportajes respectivos. 

El resto del vuelo se realizo con normalidad a excepción de la falla de radio. La temperatura externa estaba por el orden de los –4 grados C a 7000 pies de altitud. Sin embargo, el sistema de calefacción de cada avión, permitió mantener un clima agradable. Luego de unas 4 horas y 20 minutos de vuelo, se inicio la aproximación final por la pista 02 izquierda para hacer escala en el aeropuerto de Jackson , Misissippi. Durante la aproximación final, la torre de control notifica a la formación sobre un 747 que se estaba aproximando por la pista 02 derecha del mismo aeropuerto. Fue una sensación un poco inusual para los tripulantes de los dos aviones “Mentor”, ya que se sintieron insignificantes en tamaño, al lado de esa enorme aeronave que les paso por un lado a unos 300 metros. Luego del aterrizaje, se abastecieron de combustible a los aviones y se procedió a pernoctar en Jacksonville. 

En el segundo traslado en Abril de 1998, con la llegada a Oklahoma City en el BE-200 bajo la responsabilidad del May. Luis Guerra Pinto y el Tte. Alexander Lira, y como Jefe de Maquina el St2 José Córdova, los pilotos se prepararon para realizar el despegue desde el Aeropuerto regional de Willey Post. Vale decir, que los aviones VT-34 ya estaban esperando en rampa, listos para iniciar la travesía que marcaría el segundo hito histórico. Los actores de este segundo vuelo fueron el Cnel. Héctor Valencia Sanoja, Tte. Andres Orellana Borges, Tte. Jorge Amaya Ritter, Tte. Gustavo González Correa, Tte. Jesús Bevilacqua Paulucci, Tte. José Cuarez Salazar y como Jefe de Maquina el St2 Cosme Granadillo Mendoza.

El despegue, en esta primera pierna, se tenia previsto en horas de la mañana (los tripulantes fueron: Tte. Orellana con el Tte. Cuarez, y el Tte. Bevilacqua con el Tte. González) pero motivado a condiciones meteorológicas adversas se retardo el despegue. Seguidamente, luego de un análisis sobre la situación meteorológica, se decidió esperar al medio día para el despegue. De no ser así, la tormenta de invierno llegaría a Oklahoma e inhabilitaría el aeropuerto por unos cinco días. El tiempo estaba en situación no favorable para la misión.

Con el favor de Dios, se logro despegar al medio día de Willey Post con destino a Jackson, Misissippi. El despegue se realizo sin ningún percance hasta unos 5000 pies de altura. Como se había afirmado, las condiciones meteorológicas eran las mínimas y la formación entro inevitablemente en condiciones instrumentales. En efecto, la lluvia era intensa y apenas se podía ver a unos escasos metros. Un largo momento de tensión arropo a todos los tripulantes. Fue el vuelo mas largo que alguno de estos pilotos jamás  haya experimentado en condiciones instrumentales con mal tiempo; duro unos 140 minutos; jamás lo olvidaran. Luego de salir de las condiciones instrumentales, la calma volvió a la tripulación y el tiempo se veía despejado a lo largo del horizonte. “La fortuna ayuda a los audaces”, frase ideal para describir el profesionalismo que demostraron estos aviadores al salir airosos de ese mal tiempo. Al cabo de 2 horas mas, el aeropuerto de Jackson se diviso a unas 10 millas y se aterrizo sin ningún problema.  

La salida de Jackson y llegada a Gainesville 

Al día siguiente, en el primer traslado, se planifico el despegue para las 0800 hora local hacia Gainesville, Florida. Esta pierna duraría unas 4 horas 45 minutos. Durante este vuelo las actividades se realizaron en completa normalidad. Finalmente se arribo a Gainesville, se abasteció de combustible, se procedió con el desayuno de unas “donuts” y seguidamente se inicio el despegue hacia el aeropuerto regional de Opalocka. Fue prácticamente un “toque y despegue” en Gainesville.

En el segundo traslado, la historia fue otra. El mal tiempo acechaba a la misión, no había oportunidad de descansar y la decisión de seguir adelante fue inminente, de lo contrario la misión quedaría varada en Jackson por varios días. Se estimaba llegar a Gainesville en condiciones nocturnas. La duda estaba en el aire, no se tenían registros sobre el ultimo vuelo  nocturno en “Mentor”, y la pregunta surgió por parte del Cnel. Valencia hacia los pilotos “...¿ están preparados para volar nocturno?”. No obstante, los pilotos habían volado nocturno no mas de 25 días atrás y estos nuevos “Mentor” tenían todas las luces para el vuelo nocturno (luces rojas). Todos los elementos se inclinaban favorablemente para iniciar un nuevo hito: “El vuelo nocturno en Mentor”. Se hicieron todos los preparativos para el despegue y finalmente el vuelo FAV 0007 (integrado por los dos aviones) despego desde Jackson rumbo a Gainesville, Florida.

Durante la ruta, el ocaso abrumo a la formación y una nueva sensación embargo a los pilotos. Es decir, habían comenzado el vuelo nocturno con el “Mentor”. Un nuevo aire de misticismo, emoción y la ruptura de un paradigma, rodeaba la mente de cada uno de los pilotos. Las preguntas surgieron y las dudas comenzaron....¿ quienes serian los primeros?....¿quiénes habrían sido los últimos?....¿seremos los primeros o quizás los últimos?...nunca lo sabremos.

Con la ruta sin mayores percances, la formación FAV 0007 se aproximo al aeropuerto regional de Gainesville. Con las luces de balizaje a la vista, la formación se preparo para el aterrizaje. En el viraje de base para final, se encendieron las luces de aterrizaje de los “Mentor” y el controlador de torre realizo una pregunta por el VHF: “¿FAV 0007, es ese un vuelo de dos aviones?”. La respuesta fue afirmativa y luego del aterrizaje en formación nocturna, nuevamente se escucho otra pregunta: ...”FAV 0007, ¿qué significan las siglas FAV?. La respuesta fue acompañada de un sentimiento patriótico y el Líder de la formación respondió: “Venezuelan Air Force...Fuerza Aérea Venezolana”. Este tipo de preguntas tal vez sean de esperar en un aeropuerto de carácter regional como lo es el de Gainesville. Luego del parqueo de las aeronaves y la inspección post vuelo, los pilotos se reunieron, la emoción y jubilo afloraron y las felicitaciones fueron compartidas. Un vuelo al que probablemente nunca se le consigan respuestas  a esas preguntas iniciales: ¿quiénes serian los primeros?...¿quiénes habrían sido los últimos?....¿ seremos los primeros o quizás los últimos?.... nunca los sabremos. 

La ruta Gainesville – Opalocka 

Para el primer traslado, esta ruta quizás sea la que llamo un poco mas la atención. Se estaba volando por todo lo largo de Florida a 7500 pies. El tiempo estaba completamente despejado y se pudo apreciar la magnificencia de dicho estado. Se podían observar ambas líneas costeras, la oriental y la occidental. Se sobrevolaron los pantanos de los “Everglades” y una pequeña pregunta invadió a los tripulantes, “¿si se me apaga el motor, donde coloco el avión?... gracias a Dios se llego a Opalocka sin ningún percance. La tripulación fue recibida por un personal de la Oficina de Adquisiciones y todo marcho según lo esperado.

Para el segundo traslado, todo fue muy parecido al primero, a excepción de un rompimiento “Peel Off” para el aterrizaje en Opalocka. Luego del parqueo, el personal de apoyo en tierra del aeropuerto se acerco preguntando: “¿Quiénes son ustedes?, ¿De donde vienen?, ¿Son acaso un equipo acrobático?. Las respuestas fueron dadas con orgullo y las felicitaciones fueron recibidas!!. 

Despegue hacia República Dominicana

En el primer traslado, para el día siguiente, la ruta hacia República Dominicana se había programado para las 07:00 horas. El tiempo estaba con un techo de unos 3500 pies a lo largo de la costa oriental del sur de la Florida y se esperaba que fuese así por unas 100 millas náuticas. Luego de aproximadamente una hora en ruta y tras salir sobre un gran colchón de nubes desde el despegue, los tripulantes experimentaron una sensación poco usual y extraña; estaban volando sobre el Mar Caribe (el Gran Charco). El sol irradiaba como siempre y no tardo mucho para que los pilotos comenzaran a padecer la inclemencia de la energía solar la cual los estaba deshidratando. Luego de 4 horas y 43 minutos, la aparición de la Republica Dominicana en la lejanía fue inminente. Se sintió una agradable familiaridad y confianza; eran latinos. Tras la llegada al aeropuerto de Puerto Plata, toda la tripulación fue recibida por unos oficiales de la Fuerza Aérea de esa nación.

En el segundo traslado, las condiciones se repitieron, es decir, el sol fue protagonista principal. Las frases: “...el mar es tan inmenso que se confunde con el cielo y no quisiera saber que hacer si este motor se apaga!!!”, circundaban por los pensamientos de los tripulantes. Como norma en Venezuela, los “Mentor” no deben sobrevolar el Lago de Valencia. En esta oportunidad, la norma se convirtió en necesidad. Se arribo al aeropuerto internacional de Puerto Plata y nuevamente la destreza de la Aviación Venezolana se dio a conocer con el rompimiento “Peel Off” para el aterrizaje. 

Despegue hacia Venezuela 

Al día siguiente, la formación Escorpión, despega con destino a Base Sucre. Luego de una media hora en ruta, nuevamente una sensación embarga a todos los tripulantes: estaban volando sobre el Mar Caribe. “¡Tierra a la Vista!!!...” fue este pensamiento el que paso por la mente del Tte. Orellana al ver a lo lejos en el horizonte una gran masa continental, que en su parte mas septentrional, era sin duda alguna Venezuela. Una gran emoción embargo a toda la tripulación de la formación Escorpión (FAV 5627) con la entrada al FIR de Venezuela. En otras palabras, un aire de familiaridad rodeaba a cada uno de los pilotos; ya estaban en casa. La formación Escorpión se reporta con APP Maiquetía y esta les dice : “Fuerza Aérea Venezolana 5627, bienvenidos a Venezuela; tienen una formación de aviones en el área de Valencia para recibirlos y escoltarlos.....”, indicando que había una segunda formación de aviones “Mentor” orbitando sobre punta San Joaquín ( punto geográfico referencial cerca de Base Sucre). La emoción y adrenalina de los pilotos se exaltaron al escuchar estas palabras. Posteriormente, se reúnen los 6 aviones en formación cerrada formando una cruz, con los dos “Mentor” recién repotenciados en fila india, y 2 “Mentor” en cada punta de plano. Nuevamente, una gran emoción de felicidad sintieron todos los integrantes de la formación al ver a sus compatriotas que regresaban de Republica Dominicana; fue un sentimiento reciproco. Se hicieron unos pasajes sobre Base Sucre, se desprendieron los dos “Mentor” repotenciados e hicieron un “Peel Off” para el aterrizaje en Sucre. Una parada de bienvenida, en la rampa, estaba esperando a este grupo de Oficiales que habían cumplido con el traslado de estos aviones. Fue un momento jubiloso.

En el segundo traslado, todo fue un poco mas tranquilo en el sentido de que ya no era un gran evento el retorno de estos aviones a Venezuela. Se hicieron unos pasajes sobre la Base El Libertador con el BE-200 y un “Mentor” en cada plano. Se hizo el “Peel Off” para el aterrizaje, se parquearon las aeronaves frente al Servicio de Mantenimiento FAV, terminando así una travesía que cierra un capitulo mas en las paginas de la historia de la Aviación Militar Venezolana.

Pasara mucho tiempo antes de que algo parecido se repita. Vale la pena decir, tal vez esta sea una ultima experiencia que vivan unos Oficiales venezolanos en cumplir con esta travesía: El traslado de un puñado de aviones VT-34 “Mentor” desde USA a Venezuela. Es muy difícil que estos Oficiales se reúnan nuevamente para cumplir otra misión similar. Fue una experiencia compartida que perdurara por el resto de sus vidas.

“Si no te vences, vencerás!!” 

Por: Cap(av) Andrés Orellana Borges, Junio 2000

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