La base aérea de Davis-Monthan en las afueras de Tucson,
Arizona, es una localidad única dentro del Departamento de
Defensa de los Estados Unidos, la cual la convierte en
un lugar de peregrinaje para los aficionados de la aviación
en el mundo entero. Esta característica única proviene de
ser una instalación que ocupa mas de mil hectáreas de
terreno inmediatamente al este de la pista activa de la
base, que alberga por un lado, al PIMA Air Museum,
uno de los museos aeronáuticos más grandes del mundo, con
mas de 250 aeronaves en exhibición, y por el otro al
AMARC (Aerospace Maintenance And Regeneration Center)
con mas de 4.300 aviones y helicópteros en almacenamiento
abierto, a la espera de ser puestos en vuelo en algún
momento para el servicio con la USAF u otra nación, o por el
contrario, esperar sus momentos finales a manos de las
tenazas de un grúa que lo convertirá en chatarra.

Bajando por la autopista interestatal I-10 viniendo desde el
centro de la ciudad de Tucson, se llega a Valencia Road que nos
lleva a la entrada principal de ambas instalaciones. Al llegar a
la entrada principal de PIMA, la vista es algo más que
impresionante. A la entrada del estacionamiento nos recibe
resaltante un Lockheed SR-71 Blackbird y como fondo se
pueden identificar las colas de tres Boeing B-52 y un Convair
B-58 Hustler, mientras que al lado contrario de la
carretera, una fila interminable de Lockheed C-141 Starlifter,
Hercules, Grumman Tracker, y Lockheed Neptune nos
dicen que estamos en uno de los límites de AMARC. Para
nuestra desilusión, por ser AMARC una instalación del
Gobierno Federal, la entrada a la misma es restringida a los
visitantes y es posible acceder a ella tan solo a través de
permisos otorgados por las compañías que allí operan y que hay
que solicitar con semanas de anticipación, o abordando el
tour que el museo de PIMA ofrece los días de semana,
lo cual significó que por ser día sábado, no me fue posible
realizarlo. Esto sin embargo, no empañó de ninguna manera la
visita, sino por el contrario la hizo más interesante, ya que
tendríamos la oportunidad de rodear la instalación libremente
por sus fronteras exteriores sin suscribirnos a las limitaciones
impuestas por el tour.

Dentro del Museo, las más de 250 aeronaves esperan al visitante
distribuidas entre los espacios abiertos y cinco hangares, por
lo que describir con palabras la extraordinaria riqueza en
historia aeronáutica en las instalaciones es infructuoso. Sin
embargo, existen algunas piezas de incalculable valor histórico
que vale la pena mencionar entre otros, tanto por el peculiar
momento que representan, o por ser piezas únicas en ser
preservadas tales como los que se mencionan a continuación:
-
Boeing
VC-137 Freedom One usado por varios presidentes
incluyendo a John F. Kennedy.
-
Martín 404
-
Boeing YC-14 (Prototipo) del cual se
construyeron sólo tres.
-
Boeing B-377SG
Super Guppy
-
Martin B-18B Bolo
-
Martín PBM-5A Mariner
-
Columbia XJL-1
-
North American XF-107A único sobreviviente de tres
prototipos de evaluación construidos.

El recorrido en general es interesante y entretenido, y a cada
momento encontrara el visitante piezas que capturaran su
atención e interés. Así tenemos, por ejemplo un Grumman F-11A
Tiger que perteneció al equipo acrobático Blue Angels,
cinco aviones MiG de los modelos 15, 17 y
21, la serie de los llamados Century Fighters, es
decir los cazas cuya denominación incluía la cifra 100
comenzando por el F-100 y diversos aviones de la US
Navy tal como el North American RA-5C
Vigilante
que no son frecuentes de ver en los museos. Ni siquiera el hecho
de tener que soportar las altas temperaturas características del
desierto de Arizona, desanima a los verdaderos amantes de la
aviación a realizar la visita a pie, sin embargo, no esta de más
el sugerir a quienes en un futuro planeen visitar PIMA,
llevar provisiones de agua para el recorrido o aprovechar el
llamado TRAM Tour, que no es mas que un paseo dirigido en
trenes acondicionados a través de las exhibiciones exteriores.

Luego de pasar más de tres horas en el Museo, decidimos con la
ayuda de un mapa, rodear en carro las instalaciones de AMARC.
Si es difícil expresar con palabras la experiencia de visitar
PIMA, la vista de AMARC sencillamente deja a
cualquier persona, aun sin ser aficionado a la aviación algo más
que boquiabierto. Filas y filas interminables de aviones, muchos
de ellos enteros mientras que otro tanto están siendo
desguazados, de diversos tamaños y tipos, se ven a través de
todas las avenidas que parecieran no tener fin en los límites de
esta instalación. Más impresionante aun, es ver las filas de
aviones que son considerados aun como de primera línea y que
comienzan a congregarse en AMARC. Cuando la existencia de
un hombrillo en las avenidas nos lo permitió, tuvimos la
oportunidad de bajar del vehículo y sentirnos impresionados con
este espectáculo que difícilmente se puede ver en otro lugar del
mundo occidental, donde cientos de F-14 Tomcat, F-16
Viper, F-15 Eagle, A-10 Warthog, C-130
Hercules, C-141 Starlifter, se mezclan entre otros veteranos
como los Grumman Albatross, los Tracker, los
Buffalo y los Neptune, esperando impasibles su
destino final.

El Museo esta abierto casi todo el año con pocas excepciones
tales como Navidad y Año Nuevo, y el costo de la entrada es de
US$ 9,50 y de $14,25 si incluye en tour a AMARC.
Recomendamos a todo entusiasta la visita a este santuario de la
aviación y le dejamos para su disfrute este testimonio gráfico,
con la mente ya puesta en nuestro próximo viaje en la cual
esperamos coordinar con antelación la visita a las compañías
particulares que funcionan dentro de AMARC.
Por:
Omar Quintero, Septiembre 2005
Fotos:
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