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El 23 de diciembre de 1934
se realizó en el Campo de Aviación de Maracay una gran revista militar
en la que participaron las unidades mas selectas unidades y materiales del
Ejército del Centro, tropas de Marina y la Aviación Militar. Era una
advertencia a la vecina Colombia que, envalentonada y armada hasta los
dientes tras su triunfo sobre el Perú en la Guerra del Putumayo, había
generado algunos incidentes fronterizos y diplomáticos.
Ante el general en jefe Juan Vicente Gómez, Presidente de la República y
Comandante Supremo del Ejército, desfilaron las últimas adquisiciones
del Ejército de material rodante, entre los que se incluían ambulancias
y camiones dotados de equipos de cirugía y esterilización. Particular
interés causaron camiones a los que se les habían instalado carrocerías
metálicas para distintos cometidos, diseñadas y construidas en el
Astillero naval de Puerto Cabello: con barandas blindadas para transporte
de tropa, ingenieros militares y radiotelegrafía, así como, dotados de
ametralladoras antiaéreas.
Sin embargo, fueron cinco
vehículos blindados parecidos a una tortuga los que captaron la mayor
atención de los asistentes, además, porque al lado de estos estaban
alineados dos tanques de acompañamiento de infantería italianos Ansaldo C.V.
33, adquiridos para ser evaluados y que fueron los primeros
blindados de orugas con los que contó el Ejército venezolano, pero esto
último será objeto de otro reportaje.
Características
El Tortuga como
se popularizó, fue construido en el Astillero Naval de Puerto Cabello bajo
la dirección del ingeniero Tomás Pacanins, quien, según los entendidos,
no contó con una asesoría militar eficaz. El teniente Pedro Arturo Omaña
lo describe así en su Historia de la Artillería: Era
un carro blindado muy vistoso- cuya coraza exterior le daba un forma
semejante al gorro de un policía de Londres- pero de difícil maniobra, con
un sistema de ventilación casi nulo y con una visibilidad casi nula.
La coraza estaba montada
sobre le chasis de un camión (6x4) Ford modelo 1934. Las ruedas
(neumáticos) traseras estaban entrelazadas por una oruga lo que de hecho le
daba la clasificación de vehículo blindado semioruga de
reconocimiento.
El armamento lo constituía
una ametralladora Vickers Mark 4B de 7mm. ( .303 cal.),
instalada en una torreta giratoria, en forma de cúpula, ubicada en la parte
superior de la coraza.
Servicio activo
Se afirma que fueron
construidas doce unidades pero en diciembre de 1934 sólo fueron presentadas
cinco unidades que, según la dirección del Astillero Naval, eran las que
estaban terminadas para la fecha y que causaron alta el Regimiento de
Artillería Ayacucho Nº 1.
Las deficiencias de diseño
de estos peculiares vehículos los condenaron a una vida corta, asegurando
el coronel Tomás Pérez Tenreiro, destacado historiador venezolano, que
varios de ellos terminaron sirviendo de letrinas en el Cuartel San Carlos de
Caracas. Sin embargo, en los testimonios sobre los sucesos políticos
militares del 18 de octubre de 1945, se da cuenta de que uno de estos
blindados estaba destacado en la ciudad de Trujillo, a la sazón sede de la
Brigada N º 7.
Al menos dos ejemplares
sobrevivieron al desguace, o casi. Uno, mejor dicho la carrocería, se
encuentra ubicado como monumento estático en el Fuerte Mara, en el Estado
Zulia. Los restauradores del Ejército deformaron la carcaza
abriéndole troneras a los costados para colocarle tubos que simulan
cañones...Además lo pintaron en base a un esquema de camuflaje que no se
corresponde con la realidad. El otro se encuentra cerca del distribuidor de
Tapatapa, en las inmediaciones de Maracay, rodeado de maleza, prácticamente
abandonado.
Instamos al Ejército de
Venezuela y a los entusiastas de los temas castrenses a recuperar estas dos
valiosísimas piezas de nuestra Historia Militar reciente y devolverle su aspecto original, para finalmente conservarlas y exhibirlas en un lugar
adecuado.
Caracas, junio de 2000
GALERÍA DE
IMÁGENES


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