
El vuelo rasante nace, tal vez, con el mismo inicio del avión. Los hermanos Wright fueron los primeros en realizar un vuelo a baja altura con una aeronave auto propulsada. Con el pasar de los años y la aviación creciendo aceleradamente, los mas importante era volar más rápido, lejos y alto sin dar importancia que tan cerca se estuviese del planeta. Quién le importaría estar cerca del suelo, si la razón de volar es despegarse del planeta lo más que se pueda. Sin embargo, con el desarrollo de los conflictos bélicos, en los cuales el avión cada vez se convertía en un instrumento necesario en esas guerras y el desarrollo del radar, el vuelo a baja altura no tardó en convertirse en una necesidad táctica operacional y así dar un mejor empleo de esos aviones para evadir las emisiones del radar. No se trata solo de volar bajo, es combinar una serie de elementos de coadyuvan la ejecución de ese tipo de vuelo. El fin último del vuelo rasante o mejor dicho la navegación rasante (NR) es la de realizar un ataque aire-tierra.
Para ello, la preparación previa debe ser muy minuciosa. Esto, con el propósito de llegar con el minuto y el segundo preciso al objetivo, ya que, ese tiempo es necesario para cumplir con el principio mas fundamental y antiguo que tiene el arte de la guerra: el elemento sorpresa. Parece difícil, mas no imposible. El performance de la aeronave, determinará la manera de llevar a cabo una NR.
En función del objetivo, amenazas, distancia, tipo de aeronave y armamento, entre otros, se determina el perfil de vuelo. Este, puede ser: HI-LO-HI, LO-LO-HI, HI-LO-LO o LO-LO-LO. Es decir, Alto-Bajo-Alto, Bajo-Bajo-Alto, Alto-Bajo-Bajo o Bajo-Bajo-Bajo. En otras palabras, el perfil Alto-Bajo-Alto significa que se navega alto en territorio amigo, se entra en territorio enemigo a baja altura y luego se egresa con altura en territorio amigo. El más común es Alto-Bajo-Alto. En el perfil Bajo es donde se va a desarrollar la navegación rasante.
Si nos detenemos y examinamos el concepto de navegación, no es mas que el arte de desplazarse de un punto A hacia un punto B estando consciente de la ubicación espacial todo el tiempo. Para aclarar mas este concepto, me voy a permitir citar el concepto de un diccionario:
NAVEGACIÓN: n. f. Acción de conducir de un lugar a otro un vehículo marítimo, aéreo o espacial y determinar su posición en cualquier instante. "La navegación, que en un principio se practicaba mediante la observación de referencias conocidas o identificadas en un mapa (navegación visual)…”
Aquí vemos como el tiempo es fundamental en este arte. Tácticamente hablando, no es recomendable trazar un rumbo directo hacia un objetivo al iniciar una NR. Para ello, se deben tener unos puntos intermedios entre A y B (puntos de viraje y puntos de chequeo) que permitan corregir el rumbo y tiempo de ser necesario.
La designación de los puntos de una navegación rasante, generalmente, coinciden con un cruce de carreteras, un puente, una protuberancia geográfica, un islote, un codo de playa, la punta de un cerro, la pared de un dique, la curvatura de un río e inclusive con unas coordenadas geográficas. Vale decir, que el performance de la aeronave y las amenazas en ruta darán la pauta del tipo de punto a escoger.
En el AT-27, los puntos tienden a ser mas pequeños que para un avión a reacción (de mayor performance). Esto, debido a la velocidad de crucero. En el AT-27 son 3MN/Min (180 KTS) y en un avión de reacción es de 7MN/Min (420 KTS).
Este es un breve relato de mi experiencia como piloto aviador militar venezolano, piloto de combate; y mi entrenamiento como tal en la fase de Navegación Rasante. Este entrenamiento, se inició en la Ciudad de Barcelona, Edo. Anzoátegui. Con los aviones AT-27 Tucano en el ya extinto Grupo Nº 13 Leones, que en una oportunidad vio nacer el grupo de los Canberras a principios de la década del cincuenta; y que posteriormente, nació el Grupo de Operaciones Especiales Nº 13 que a su vez dio la cabida a los aviones T-2D Buckeye y que posteriormente fueron desincorporados de la línea de vuelo de la Fuerza Aérea Venezolana.

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Embraer AT-27 Tucano. Foto: FAV |
Al graduarme como Piloto Aviador Militar en el año de 1992, fui transferido a la Base Aérea Teniente Luís del Valle García, (Bavalle). Luego de recibir mi preparación teórica sobre la Navegación Rasante, me preparé para mi primera misión. Recuerdo claramente que para la primera misión, debía preparar la ruta que previamente los instructores me habían designado mediante unas coordenadas geográficas que serían los puntos de la navegación. Estos puntos se clasifican como: Punto Inicial (PI) o Hack, Puntos de Chequeo (PC), Punto de viraje, Punto de Aceleración y Objetivo. Cada uno de estos puntos (dibujo 2) requiere de cierta técnica que va a complementar la ejecución satisfactoria de la misión. Es importante resaltar que una navegación rasante (NR) no debe ser mayor de 25 minutos y no menor de 5 minutos. Sin embargo, no hay nada rígido y las exigencias operacionales dictarán el mejor tiempo para ejecutar una NR.
Es bueno aclarar que el entrenamiento en NR es con el fin de dar la pericia para un vuelo mas exigente: la entrega de armamento aire-tierra. Lo que se puede traducir en Táctica Aplicada.
El programa de entrenamiento básico de un piloto de combate, consta de unas 50 horas (según las necesidades y criterios de entrenamiento para el momento). Para la época en la cual yo estaba realizando mi entrenamiento, se debían cumplir con 50 horas de vuelo de entrenamiento, discriminadas de la siguiente manera:
• 04 horas de Formación Nocturna.
• 10 horas de Navegación Rasante.
• 08 horas de Formación Táctica.
• 04 horas de Reconocimiento Visual.
• 04 horas de Controlador Aéreo Avanzado.
• 06 horas de Tiro Aire-Tierra Diurno.
• 06 horas de Tiro Aire-Tierra Nocturno.
• 08 horas de Tácticas Aplicadas.
Ahora bien, luego de haber preparado y estudiado la misión Nº 6 (esta misión era para certificar mi capacidad de volar solo una rasante y llegar al objetivo con el tiempo estipulado). Recuerdo con claridad, que para esa misión, invertí una gran cantidad de tiempo en estudiar toda la ruta (la clave y éxito de una misión es su planificación y estudio) uniendo las cartas, trazando la ruta, midiendo el tiempo entre punto y punto así como las referencias mas importantes a tomar en consideración para corregir la velocidad y por consiguiente ajustar el tiempo y llegar con precisión al objetivo. Para tener una idea; la velocidad de crucero en el AT-27 durante una NR es de 175 KIAS. Es extraño este número pero, un instructor me lo aclaró (Teniente (AV) José Maluenga Polidoro, actualmente Teniente Coronel.) y era debido a un error de calibración de fábrica que tenían todos los velocímetro de los AT-27. Es decir, 175 KTS indicados equivalen a 180 KTS. Esto, es debido a que este avión puede desarrollar unos 205+ KIAS, entonces, la mejor velocidad es la de unos 180 KIAS que se pueden traducir en 3 MN/min.

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Cabina del AT-27 Tucano. Foto: Enver Cuervos |
La ubicación del punto inicial o Hack, comenzaba con un rumbo y tiempo desde la Base Origen hasta el mismo. Esto implica, que se debe calcular el tiempo desde la Base hacia el PI con un margen de unos 4 minutos para hacer cualquier ajuste mientras se localiza visualmente el PI y se ajusta el rumbo para entrar directo hacia el primer punto de chequeo. Cuando la situación lo exigía, se debía llegar a una hora y minuto preciso para iniciar la NR. A esto se le dice TOT (Time Over Target – Tiempo Sobre Objetivo). Generalmente, esto se lograba haciendo un patrón de hipódromo sobre el PI con la hora y el minuto exacto, a fin de iniciar la NR con precisión. En un patrón hipódromo (técnica de vuelo instrumental), el tiempo de divide en: un (01) minuto por pierna y un (01) minuto por viraje. Este viraje se hace con una rata estándar. Una rata estándar es un viraje de 360º de cambio de dirección que se realiza en 2 minutos y se queremos cambiar 180º de dirección, se vira por un minuto. (ver dibujo 1).

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Fuente: Autor |
Esto parece fácil pero, para lograr esta pericia, se requiere invertir un tiempo y ese tiempo es el que le da el Grupo de Entrenamiento Aéreo a sus pilotos durante su entrenamiento. Parece increíble, pero se invierten unas 41 horas. Es decir, 8 misiones de instrumentos básicos y 8 misiones de instrumentos avanzados, 1.5 horas en cada misión y 7 horas en simulador, para alcanzar este nivel. Por supuesto, se capacita al piloto en otras áreas del vuelo por instrumentos.
En aquella oportunidad, en mi vuelo Nº6, el Teniente (AV) Víctor Bermúdez B. (actualmente, Coronel y Comandante del Grupo 14), me estaba chequeando mi nivel y pericia en el vuelo rasante. No era una misión para determinar si aprobaba la fase de Navegación Rasante, era una misión para determinar si me podía ir solo en la próxima misión. Recuerdo que durante una de las piernas del vuelo rasante, no vi un puente que debí haber visto y seguí volando el rumbo que llevaba. Debí virar hacia un nuevo rumbo, pero no lo hice. Luego de unos 15 o 20 segundos, me percaté que no llevaba el rumbo que debía tener, estaba unos 25º desviado, unas 2 millas fuera del track (ruta) y que para el tiempo que había calculado, debería estar llegando al punto de aceleración. En este punto, se acelera el avión a 200 KIAS. Esta aceleración es necesaria, ya que esta supone que al llegar el momento de levantar el avión, se debe tener toda la energía cinética disponible para llegar a la altura necesaria y así hacer la entrega de ordenanza. Es decir, disparar hacia el objetivo con la distancia, velocidad y ángulo calculado.
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El coronel (Av.) Víctor Bermúdez, Comandante del Grupo Aéreo de Entrenamiento No.14, con el Tucano Escorpión, el de 10 de diciembre de 2005. Foto: Enver Cuervos |
No obstante de haberme equivocado, recuerdo claramente, que yo debía pasar entre un par de cerros y mientras evaluaba la situación y determinar que debía hacer, logré divisar ese par de cerros, unos 45º hacia mi izquierda, me enfile hacia ellos, acelerando al máximo (205+ KIAS) ya que sabía que no llegaría a tiempo al objetivo. Entré por los dos cerros y alcance el objetivo, pero no era el tiempo calculado. Llegué con unos 2 minutos de retardo. El Teniente Bermúdez me dijo, No sé como llegaste, pero acaban de morir las tropas en tierra debido a tu retardo, regresemos a Base . Era inminente, había reprobado la misión, no me iría solo en la próxima.
Fue decepcionante, al aterrizar mis compañeros me preguntaban: ¿Cómo te fue?,¿Te vas solo?. Todos había aprobado la misión Nº 6 excepto mi persona. Las palabras de teniente Bermúdez fueron, Se nota que estudiaste, pero eso no es suficiente, debes ubicarte en el terreno y confiar en las velocidades, tiempo y puntos que evalúas durante el vuelo rasante, si corriges esos detalles es posible que salgas bien en check. La Nº 7, volé con el teniente Bermúdez.
Con el fin de corregir los detalles. La misión Nº 8 era el check. Es decir, una evaluación que mediría mi capacidad de realizar un vuelo rasante y llegar con el TOT.

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Despegando a una nueva misión. Foto: FAV |
Hay que considerar una serie de factores al realizar la navegación rasante. Entre ellos: La variación magnética, rumbo magnético, rumbo geográfico, cantidad de combustible, distancia hacia el objetivo, resistencia del armamento o DRAG, topografía, nivel desconfiabilidad de la carta (no todo lo que está en el terreno aparece en el mapa), hora de la misión (esto es para calcular donde estará el sol durante la misión), velocidad aérea verdadera, velocidad sobre tierra. Todo esto sin considerar las posibles amenazas en ruta. En tiempo de paz, el viento es un factor determinante, ya que el mismo puede incidir en el desplazamiento de avión. Es decir, afectaría retardando al avión si el vector es en contra de la dirección de avión y aceleraría si el vector es a favor de la dirección de avión. Recuerde que es necesario llegar con el minuto y segundo al objetivo, de lo contrario se falla en la misión.
Ahora bien, para hacer las correcciones necesarias se requiere de cierta técnica. En este sentido, si el avión está acelerado o se pasa por un punto de chequeo con tiempo de adelanto; es necesario desacelerar el avión. Para ello, se debe restar la velocidad que lleva el avión un 10% de la velocidad de crucero y mantenerla por un tiempo que se calcula en función de los segundos de adelanto multiplicado por 10. Es decir, si la velocidad crucero es de 175 KIAS y se pasó por un punto unos 15 segundos adelantado, se debe reducir a: 175 – (17.5)= 157.5 ó redondeando a 160 KIAS y mantener esa velocidad por 15x10=150 segundos. Al llegar a 150 segundos, se da full potencia al motor y al llegar la velocidad a 175 KIAS, se ajusta el torque y se mantiene esa velocidad. Por otro lado, si se pasa por un punto de chequeo unos 12 segundos retardado se procede al inverso. Es decir, 175 KIAS + 17.5 = 192.5 ó redondeando a 195 KIAS y se mantiene esa velocidad por 12x10=120 segundos. Al llegar a los 120 segundos, se reduce la potencia a mínimo, la velocidad cae y al llegar a 175 KIAS, se ajusta el torque y se mantienen los 175 KIAS por el resto del vuelo hasta repetir, de ser necesario, lo anteriormente descrito. Estas aproximaciones son debido a que ningún velocímetro es digital y es muy difícil medir 157.5 KIAS o 192.5 KIAS. Vale decir, que el torquees una referencia en este avión (AT-27) para mantener un régimen de potencia y en consecuencia, una velocidad. Todo esto, hay que sumarle que se debe mantener el rumbo, la altura, estar pendiente de las aves (zamuros especialmente), las referencias, mantener el mapa a la vista, pendiente del combustible (por si hay fuga), manos en el acelerador y controles. Parece mentira, pero todo eso se puede hacer, solo la práctica hace al experto.

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Vuelo rasante, solo la práctica hace al experto. Foto: Erwin Fuguet |
Un aspecto muy importante, el más importante, es la conservación de la altura. Me explico, se está volando muy bajo, tan bajo, que en oportunidades se está a la altura de la copa de los árboles. Todo esto con la simple razón de estar entrenado para cuando sea necesario. Recuerdo una vez, luego de graduarme del curso de Entrenamiento Táctico, un AT-27 tuvo una colisión con un zamuro. El Subteniente (AV) Carlos Borges y el Teniente (AV) Jhon Aberg Forney Moya, estaban realizando una navegación rasante y no vieron un zamuro. Este, impactó sobre el Canopy del avión, desintegrándolo en un 50%, dejando solo una parte que fungió como para brisas (como el de las motos de carrera). El Subteniente (AV) Carlos Borges no sufrió lesiones pero, al Teniente Jhon Aberg Forney Moya se le incrustaron huesos del zamuro desintegrado en partes de su rostro, ocasionándole heridas que lo hacían sangrar e impidiéndole respirar por la mascara de oxigeno. El instinto de conservación ayudó a estos dos pilotos, el Teniente Forney, solo pensó en levantar el avión y evitó un posible impacto sobre el terreno. No recuerdo como hicieron pero, aterrizaron de emergencia en Bavalle y gracias a Dios no fue peor.
Para el momento que me tocó la oportunidad de realizar el Check, el día anterior, el Teniente (AV) José Manfredi Chirinos (actualmente, teniente coronel) me dijo: Estudia bien la navegación y mantén pendiente los detalles de la misión Nº 6 con el Teniente Bermúdez y no debes tener problemas.
Esa noche fue exigente, estudié cada uno de los puntos de chequeo, realicé varios vuelos mentales e inclusive, hice simulación dentro de la cabina del avión. En estas simulaciones, como no se tiene un simulador con 180ª y movimiento en tres o cuatro ejes, solo se puede uno imaginar la situación y volar mentalmente mientras se está metido en la cabina del avión.
Al día siguiente, inicié mi vuelo, encontré mi Hack y comencé mi vuelo rasante. Se combinaron todas las variables que uno menos espera. Entré retardado, corregí, crucé una carretera y pasé adelantado. Había sobre corregido, tuve que llevar de inmediato la potencia a mínimo, mantuve mi velocidad de 160 KIAS por unos 40 segundo, aceleré posteriormente, ajusté a 175 KIAS. Pasé por varios puntos con el tiempo y rumbo deseado. Divisé el punto de aceleración, aceleré los 195 KIAS y llegué a mi objetivo con 20 minutos y 17 segundos. Quedé sorprendido, había realizado algo poco común, y eso es llegar con el minuto y segundo planificado. Es permisible durante el entrenamiento llegar con 5 a 20 segundos para obtener una calificación de muy bueno, de 20 a 40 segundos de regular y 41 o más de insuficiente. Obtuve una calificación de Excelente.

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Navegación rasante planificada para cumplir con la misión No.8. Fuente: Autor |
Luego de esa misión Nº 8, el resto de los vuelos rasantes fueron incrementando en exigencia. Se volaba en formación de dos, tres y cuatro aviones. La última tiene varias combinaciones, una de ellas, la mas común, es la caja. Las formaciones rasantes con dos a mas aviones se les llama: Formación Táctica y la combinación de esas formaciones con la entrega de armamento se le llama: Tácticas Aplicadas. Estas, a su vez pueden ser Aire-Aire o Aire-Tierra. En el caso del entrenamiento recibido en Barcelona, solo se enfocó en el entrenamiento Aire-Tierra.
No todos los pilotos militares reciben este tipo de entrenamiento. Ya que no todos son pilotos de combate. Sin embargo, un alto porcentaje de los pilotos graduados en la Escuela de Aviación Militar, tienen el potencial de realizar este tipo de entrenamiento es solo cuestión de necesidades del servicio y un poco de suerte. No soy un piloto de combate que se pueda decir que haya alcanzado los máximos niveles de entrenamiento. Nuevamente, es cuestión de suerte. En mi caso particular, califiqué en como piloto de combate y me especialicé en aviones OV-10. Fui instructor en el Grupo de entrenamiento Aéreo y designado a volar el VF-5.

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Un AT-27 Tucano vuela en formación con un OV-10E Bronco. Foto: FAV |
Nuevamente, es cuestión de suerte y la actividad de pilotaje (sobre todo, el vuelo militar) es muy frágil. En mi caso particular, los niveles de tensión arterial (herencia) conllevaron a que el servicio de sanidad aeronáutica emitiera un pronunciado en donde sugirieron que yo fuese transferido al vuelo de transporte. Sin embargo, mi espíritu de piloto de combate permanece y se reanima cada vez que alzo el vuelo o veo a cualquiera de mis superiores, compañeros o subalternos volar una máquina de esas. Se lo que sienten y padecen. Es una actividad exigente para pocos afortunados.
Por: mayor (Av.) Andrés Orellana Borges, Febrero 2005